Errores comunes de la dieta: Saltarse comidas

Errores comunes de la dieta: Saltarse comidas

El rendimiento deportivo esta íntimamente relacionado con la alimentación. Muchos corredores, en algún momento de su vida, han tenido desfallecimientos o se han tenido que retirar de una competición por que su cuerpo ya no tenía ningún tipo de combustible para continuar. Esto puede ser debido a varios errores  que tienen que ver con la dieta. A continuación hablaremos de uno en concreto: SALTARSE COMIDAS.

Este es uno de los errores más comunes. A lo largo del día no solo entrenamos, si no que también trabajamos o estudiamos, tenemos responsabilidades familiares, salimos ha hacer algún tipo de recado o realizamos cualquier otro tipo de actividad. Durante todo ese tiempo es normal que de vez en cuando nos saltemos una de las cinco comidas recomendadas que hay que hacer al día (desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena).

Se nos puede pasar un par de veces no comer por el estrés o por una cuestión de tiempo, pero lo cierto es que si esto lo tomamos de manera rutinaria, es decir, no desayunar, comer solo dos o tres veces al día, comer a deshora… nuestro rendimiento físico se va a ver afectado de una manera notable.

Lo normal es que si somos corredores y seguimos de manera correcta un plan de entrenamiento semanal tengamos hambre cada tres o cuatro horas. Desayunar reprovisionará al hígado del glucógeno que hemos consumido durante la noche. Esto mantendrá el nivel de azúcar en sangre en su sitio hasta media mañana y nos hará más efectivos física y mentalmente.

Si no tienes sensación de hambre cuando te levantas, el problema reside en que la noche anterior comiste demasiado. Intenta no comer tanto y deja de comer una o dos horas antes de acostarse. Si no tienes tiempo para desayunar intenta reorganizar tu tiempo y consumir algún alimento rápido como una manzana o una barriga de cereales, pero echate algo al estómago antes de salir de casa. A quienes desyunan les va mejor a la hora de perder peso ya que, a primera hora del día, nuestro metabolismo empieza a funcionar digiriendo los consumido y, en consecuencia, empieza a quemar calorías.

Esta demostrado que almorzar mejora la productividad, ayuda a una mayor concentración, reduce el estrés y va a recargar el combustible que vas a necesitar después, cuando tengas que entrenar.

 



En la comida intenta incluir siempre al menos tres grupos de nutrientes como hidratos de carbono, proteínas y grasas saludables.

Si sueles entrenar al final del día, merienda algo ligero como una pieza de fruta, un yogur o alguna barriga energética que contenga frutos secos al menos una hora de iniciar el entrenamiento.

Tras entrenar, llega la hora de la cena. Es importante que tomes proteínas para recuperar el desgaste muscular y algo de hidratos de carbono para suplir la energía consumida. Tampoco es necesario que se te haga tarde cocinando algún plato que te lleve mucho tiempo. Prepárate una buena ensalada, huevos revueltos, verduras hervidas, algo de arroz, tostadas… es el momento de relajarte y recapitular como te ha ido el día. Si notas que hasta justo antes de acostarse tienes sensación de hambre entonces es que no has consumo las calorías suficientes a lo largo del día.


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